martes, 14 de enero de 2014

El empujon / Yo estable.

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¡MENSAJE! los asientos preferenciales están  preparados para personas mayores y mujeres embarazadas, ceda el asiento.

Hoy escuche algo así cuando, por casualidad, mis audífonos hicieron una pausa en la canción que oía. Se montaban varias personas en el bus en cual estaba, entre ellas personas mayores y madres con bebes. Al instante, luego de escuchar el mensaje, alguien cedió su asiento.
Lo interesante de todo el cuadro es lo que sucedió luego... después de un rato ya no era necesario el mensaje, las personas cedían el asiento por voluntad propia, entre esos yo.

La gente que tomaba los asientos sonreía, los que dieron sus puestos también. Fue muy interesante; y me hizo caer en cuenta de un aspecto de nuestra humanidad.
¡Malos! No. Solo nos adaptamos, nos hacemos los duros en este sistema. Pero cuando nos dan un empujoncito o más aun, nos hacen ver que vale la pena ser buenos y no solo centrarnos en nuestro yo, tomamos de vuelta el camino, ese que parece estar marcado con fuego en nuestra mente.

Que interesante seria ver a una sociedad que tan solo se diera cuenta de lo valioso y gratificante que es ser un buen ciudadano. Quizás las cosas cambiarían ante nuestra mirada atónita.


* Por cierto, al parecer todo indica que progreso en esto de la práctica y la constancia. Hoy me vi obligado a escribir desde la casa de una amiga. Es desde aquí que le doy al botón, publicar.


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