Mi perra se murió, me entere de secretos familiares duros de asimilar, y creo que deberé cambiar de trabajo. Por eso no escribí.
Acabo de gastarle una broma a una amiga mía, esa que me contó muchas cosas en estos días dejando me en shock, y... logre sacarle una lección; una que debo aplicarme a mí también.
No les digo el mensaje, es privado, pero si la lección. Los problemas son mas grandes en nuestra mente que en la realidad. Esta semana me enfrente a muchos que no esperaba. Y si algo he aprendido en estos cortos años, es que si las cosas están mal, es porque pueden estar peor.
Los problemas se disfrazan de monstruos; pero son solo eso, un disfraz. Cómo no son tan malos necesitan prenderse en candela para asustarnos. Saber esto no ayuda a enfrentarnos mejor a ellos en vez de huir... El día que le huyamos a un problema sera el día en el que empecemos a huir para siempre.
Así que, a enfrentar las cosas, fue mas fácil de lo que creí, diremos después.
sábado, 25 de enero de 2014
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