Justo cuando tengo armadas todas las cartas en un castillo viene un niñito malcriado y me las tumba todas; no se como reaccionar, al parecer, tendré que empezar de nuevo.
Precisamente así me sentí ayer luego de una reunión social que fue bien desastrosa. No conforme con esto, una persona a la cual quiero de más me confesó varias cosas serias que había echo y que yo no tenia en mi base de datos.
Cosas que... bueno; no esperaba y para las cuales no tenia escudo, por lo cual terminaron hiriéndome.
Es increíble como la percepción que tienes de alguien puede cambiar en segundos. Llevo meses tratando de ordenar mis ideas y metas como si de castillos con cartas se tratase y ayer, en solo unos minutos, un sentimiento malcriado como un niño me tiro todo al suelo.
Aquí estoy, ordenando el desastre que dejó y tratando de divisar que hacer con él , lamentandolo mucho no es la primera vez que lo hace; lamentandolo mucho, creo que tampoco sera la ultima.
Espero estar mejor preparado para la próxima.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)