¿Qué paso ayer? Me gustaría que mi día amaneciera como en esa famosa película, pero, no... lamentandolo mucho si me acuerdo de lo que paso ayer.
Bueno tampoco es para tanto, sencillamente no dormí bien...
Todo comenzó cuando fui a estudiar a casa de una amiga luego de luchar con mi carne caída y con la carne caída de mis otras compañeras. Así, entre párrafo y párrafo se nos fue algo de tiempo hasta que la palabra fiesta salio a relucir. Lo ultimo que recuerdo de "la cita de estudio" es que tenemos un mes con una semana para preparar una fiesta sorpresa.
Luego de que el reloj girara un poco más, me encontré en la puerta de mi casa despidiéndome de mis amigos. ¡Si! A dormir se ha dicho... pero del dicho al hecho... ustedes saben.
A veces pienso que el sueño es un ente vivo. Algo así como un mal amigo que huye de ti cuando más lo necesitas. Ayer, anoche... lo necesitaba; pero huyo con ganas de mí.
Luego de varios intentos fallidos de prender esta computadora de donde escribo - que por cierto, hoy prendió de buenas a primeras - el muy (inserte un piiiii aquí) volvió a mí; así que me fui a "dormir".
Luego de unos 39 estallidos de cohetes remanentes del fin de año de mis vecinos, 23 ladridos de mi perra ronca para que la dejase entrar a la casa, el movimiento de esta restregándose en una bolsa plástica intentando dormir y una llamada de 15 minutos de una de mis amigas donde mi hermana se quedo...
¡Voilà! ¡Me dormi! Y hoy amanecí con mi famoso síndrome de Windows, ese que me deja zombi hasta nuevo aviso.
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